Buscar pareja no es sólo intentar encontrar a ese alguien que nos completará como personas. Supone un análisis de nosotros como seres individuales y como parte de una pareja. El hecho de conocernos y tener confianza en nosotros mismos puede llevarnos a la seguridad de que conseguiremos lo que nos propongamos y ahí reside el éxito a la hora de buscar pareja.

Si logramos proyectar una imagen de nosotros de personas seguras y confiadas en nuestras virtudes y valores será mucho más fácil que el otro llegue a ver en nosotros las mismas cualidades. Buscar pareja, entonces, servirá, para completar las carencias que tiene la futura persona que será nuestra mitad.

Es de sobra sabido que las personas que presentan un carácter fuerte y enérgico poseen más carisma y don de gentes que las tímidas o retraídas. ¿Por qué sucede así?

Una persona con confianza en sí misma no se amedrenta ante los obstáculos porque los considera retos fáciles de vencer. Buscar pareja requiere este esfuerzo, No se puede uno rendir ante las primeras calabazas. Estas situaciones tienen que servir para analizar nuestras debilidades, potenciar nuestras fortalezas y hacer crecer en nosotros una autoestima mayor y una confianza en nuestra mejora interna. Buscar pareja puede ayudarnos a desarrollarnos como personas completas que no se dan por vencidos ante las vicisitudes del día a día.

La falta de confianza en las personas surge cuando proyectamos un ideal de nosotros mismos que no corresponde a la realidad. En estas inadecuaciones entre el “soy” y el “pienso que soy” tienen mucho que ver las proyecciones utópicas del ideal de belleza a la hora de buscar pareja. El hecho de que seamos más bajitos que los actores de Hollywood o no tengamos los ojos azules no quiere decir que buscar pareja sea un imposible.

Las personas no se enamoran de un físico solamente sino de un conjunto de peculiaridades que nos hace a todos seres únicos y perfectos en nuestra imperfección. Cuando se empieza a creer en la grandeza de cada uno como ser individual, buscar pareja se convierte en el placer de poder descubrirse en el otro que se ama.